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El hombre está preocupado. Sigue el partido fuera de la cancha con cara de pocos amigos. Mueve los brazos de acá para allá y no encuentra muchas respuestas favorables. Messi hace un gol, pero su rostro no cambia porque enseguida Nigeria empata. Messi convierte otro, pero otra vez pasa lo mismo. Algo anda mal. Hay muchos goles. Argentina no juega como pretende Alejandro Sabella. Eso le preocupa, lo pone nervioso e incómodo.

Golpe por golpe. Gol por gol. Así juega Argentina, así se siente cómoda la Selección. Así no se siente cómodo Sabella. Si el rival ataca, Argentina la pasa mal. Federico Fernández y Pablo Zabaleta fueron los que más padecieron la velocidad de Emenike y de Musa, los delanteros nigerianos. Aunque Javier Mascherano haya jugado el mejor partido hasta acá en lo que va del Mundial, no le alcanza para detener solo todos los ataques de los contrarios.

“Somos un equipo ofensivo y a veces tenemos problemas atrás. Tenemos que solidificar eso”, analiza Sabella luego del 3 a 2 a los africanos. Es lo mismo que decía luego de los primeros partidos al mando de la Selección. Ya sabe que es difícil cambiarlo. A lo sumo puede poner un volante más de marca como Lucas Biglia para que ayude a Mascherano en la recuperación.

En su cabeza ahora está Suiza. Un equipo que convierte goles, pero también sufre bastante en defensa. Es probable que los suizos le dejen la pelota a Argentina y esperen para contragolpear. Todos sus delanteros juegan para la figura Shaquiri, quien estuvo imparable en el 3 a 0 a Honduras. Seguramente, se cuidarán más que Nigeria, pero no tanto como Irán. De todas maneras, su contragolpe es más peligroso que el de los asiáticos porque a veces se suman con criterio los laterales Lichtsteiner y Rodríguez.

Argentina da algunas ventajas que no deberían ocurrir y menos en unos Octavos de Final. Los delanteros Sergio Agüero y Gonzalo Higuaín no logran involucrarse dentro del equipo y Fernando Gago juega de a ratos. Aparece unos minutos, luego se va del partido. Son jugadores importantes que deben enchufarse rápidamente antes de que sea tarde. Encima Agüero se lesionó y seguramente no juegue el próximo partido.

Mientras tanto, Sabella sigue y seguirá preocupado de acá hasta donde llegue Argentina. Poco puede hacer para cambiar. Se tiene que adaptar. Lo que sí es seguro es que nunca elegiría mirar a este equipo que juega rápido, a convertir más que el rival, a descuidarse mucho atrás. Su estilo es otro. Más tranquilo, cuidar el cero en el arco propio, poblar la mitad de la cancha. Sólo se relajará un poco más, si Messi, Di María, Lavezzi e Higuaín lo hacen gritar. No para darles indicaciones, sino para festejar ¡goles!  Sí, justamente lo que no le gusta que pase seguido.

Acá va la nota resumida en Thinglink:

http://www.thinglink.com/scene/538698579070418945

 

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