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Che, ¿dónde está Messi? ¿Está en la cancha? Argentina juega mal. No tiene la pelota, no patea al arco. Los jugadores están parados, parecen dormidos. Ni la euforia de los hinchas argentinos logra despertarlos.

Igual, gana 1 a 0 con un gol en contra. Entonces, en el entretiempo, Alejandro Sabella mete los tres cambios de una. No, mejor dicho dos. Entran Gonzalo Higuaín y Fernando Gago. El tercero es Messi, quien ya estaba en la cancha, pero recién ahí empieza a aparecer con sus socios como compañeros.

Gago se la pasa a Higuaín y el delantero se la toca a Messi. El 10 gambetea a un rival y se la devuelve al 9. Éste pivotea y Lío hace lo que mejor sabe. Deja desparramados a dos defensores bosnios y la clava en la red. Sí, palo, gol y 2 a 0.

En Sudáfrica era palo y afuera. Por eso, el delantero del Barcelona lo festeja con ganas. Un minuto antes los hinchas brasileños presentes en las tribunas cantan y piden por Neymar. Messi los calla y les demuestra que en este partido no hace falta la figura brasileña. Argentina respira y consigue por sexta vez consecutiva lo que va a buscar: ganar en el debut de un Mundial. 4 a 0 a Grecia en 1994, 1 a 0 a Japón en 1998, 1 a 0 a Nigeria en 2002 y en 2010 y 2 a 1 a Costa de Marfil en 2006. Salvo en el primero, Argentina siempre sufre. Pero gana.

Sabella toma nota y la conclusión es que los 4 de arriba no pueden faltar. Agüero, Messi, Higuaín y Di María necesitan jugar juntos, ganar en confianza, asociarse con pases cortos y generar jugadas peligrosas. Eso es lo que los rivales temen de la Selección Albiceleste, por eso no puede faltar.

Los defensores están a la altura del encuentro. Hasta Marcos Rojo se anima a despejar de rabona una pelota complicada dentro del área.

Pablo Zabaleta no para de proyectarse por el lateral derecho, Ezequiel Garay despeja todas las pelotas que le pasan cerca y Federico Fernández cumple a pesar de su error en el descuento de Vedad Ibisevic para Bosnia. Mientras tanto, los mediocampistas sufren el primer tiempo y se acomodan en el complemento con el 4-3-3. Sufren porque Di María tiene que retroceder mucho, Mascherano tiene que jugar de Gago y no puede y porque a Maxi Rodríguez lo marcan bien.

Irán es el próximo rival. En teoría el más accesible del grupo. Si los socios de Messi están presentes, Argentina no debería tener problemas para tener la pelota y llegar al arco contrario con peligro. Tampoco debería haber problema para que la pregunta cambie y deje de ser, ¿dónde está Messi?, para pasar a ser: ¿cuántos goles va a meter hoy “La Pulga”?

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