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El 3 a 0 queda corto. Ezequiel Lavezzi no para de errarse goles, Lionel Messi se pierde dos casi abajo del arco y Ángel Di María decide ser generoso y elige dar un pase atrás cuando tiene el arco libre y a su disposición.

Argentina le gana fácil a Trinidad y Tobago, pero sufre para abrir el marcador y queda preocupada por las lesiones de Martín Demichelis y de Rodrigo Palacio. Justo cuando el Mundial está a la vuelta de la esquina.

El partido sirve para probar como vulnerar a un equipo que se mete atrás y deja pocos espacios. Argentina aprueba el examen a medias. Primero porque le cuesta mantener un juego colectivo fluido de la mitad para arriba. Después porque algunos jugadores como Fernando Gago no están en su mejor nivel. Por último, porque queda claro que jugar de contra es lo que más cómodo le cae a este equipo porque aprovecha la explosión y la velocidad de Di María y de Messi.

Lo bueno de Argentina es que está obligada a atacar y ataca. Los laterales Marcos Rojo y Hugo Campagnaro se proyectan y se muestran durante todo el partido como alternativas de pase. Al tres se la dan más seguido, al cuatro no tanto. Las jugadas que pasan por sus pies no llegan a ser peligrosas ni molestan tanto al rival, pero es saludable que se muestren como constante alternativa. Porque Bosnia, Irán y Nigeria van a esperar, se van a refugiar atrás y van a superpoblar la mitad de la cancha para que ni Gago, ni Mascherano, ni Messi reciban cómodos o den el pase punzante o profundo para los delanteros.

Las mayores dudas siguen atrás. Campagnaro fue desbordado por su costado un par de veces, Rojo paró a su rival con un foul peligroso cerca del área y entre Romero y Demichelis no se hablaron y dudaron feo en un centro que cayó en el área local. Preocupa que Trinidad y Tobago con todas sus limitaciones haya puesto un jugador de cara al arquero que obligó a Demichelis a un enorme esfuerzo para despejar el balón a un costado. Tanto fue la estirada que terminó golpeado y fue reemplazado.

Ahora espera Eslovenia en La Plata. El partido será parecido. Los europeos esperarán y cerrarán espacios. Es el último ensayo antes de un Mundial donde Argentina deberá hacerse más amiga de la pelota y desplegar todas sus alas ofensivas sin miedo para no sufrir ninguna sorpresa. Es lo más fuerte que tiene y lo que mejor sabe hacer: gambetear y atacar. Las dudas en el fondo seguirán, ya no se pueden solucionar del todo porque la calidad de los delanteros no permite sacarlos, por lo menos para la primera ronda. Si Argentina es fino en sus ataques, (ayer no lo fue) los demás también van a sufrir. Si Argentina no la mete, contra las mejores selecciones el 3 a 0 tranquilamente puede llegar a ser en contra.

Argentina frente a Alemania. Último amistoso.

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