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Julio Buffarini patea el penal y San Lorenzo elimina a Gremio en los octavos. Afuera un brasileño. El conjunto que dirige Edgardo Bauza se hace fuerte y avanza. La Copa Libertadores ya no es una utopía. Ahora está más cerca. Cruzeiro es la siguiente “final” y San Lorenzo la juega como tal. El 1 a 0 a favor es corto, pero los brasileños no convierten y con un gol visitante en el Mineirao el panorama se aclarará aún más.

En el Nuevo Gasómetro la hinchada delira y sueña. Le encanta ver como los desbordes por la derecha entre Buffarini y Villalba lastiman mucho a un Cruzeiro que sólo busca mantener el cero en su arco. Tres o cuatro caños, muchos desbordes, buenas asociaciones. Tito se luce y se transforma en figura. Buffa lo acompaña. Corre todo el partido, marca, se suma en ataque, se asocia bien con sus compañeros y hasta se anima a rematar de ¡zurda! de afuera del área en uno de los tantos avances del “Ciclón”. Confianza le sobra.

El equipo está fuerte, con confianza y saca ventaja de local. También ve como los equipos con historia en la Copa quedan eliminados o directamente ni clasificaron. De los 8 equipos que quedan solamente Cruzeiro (1976 y 1997) y Atlético Nacional (1989) la ganaron alguna vez. El más fuerte de los otros parece ser Lanús, pero empató de local 1 a 1 frente a Bolívar y tendrá que ir a altura de La Paz a buscar la clasificación.

San Lorenzo está bien, pero tendrá que sufrir. Así lo marca su historia y también el presente. Casi queda eliminado en la primera ronda, casi queda afuera en Octavos de final. La última vez que clasificó a las semifinales fue en 1988 cuando perdió frente a Newell’s. Buscará volver a las semis la semana que viene en Brasil, allí donde muchas selecciones se preparan para dar el batacazo durante el Mundial. Pero antes juega San Lorenzo, que busca que ningún equipo brasileño clasifique a semifinales, algo que no pasa desde la Copa Libertadores de 1991. Ya eliminó a uno, ahora va por el último.

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