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Las linternas y los celulares de los hinchas no alcanzan para iluminar el estadio Libertadores de América. Tampoco sirven para encontrar luz en los resultados que consigue el equipo. Ya pasaron dos fechas y el simpatizante de Independiente no sabe si conformarse con los empates ante equipos difíciles como Newell’s y Vélez y por la mejora que mostró ayer el equipo, o si preocuparse por la oscuridad desconocida de un descenso que molesta a un club que nunca antes tuvo que sufrir esta situación.

Los jugadores de Independiente tampoco escapan a estas contrariedades. Mientras algunos tienen actuaciones destacadas, otros están en un bajo nivel. Es el caso de los laterales. Claudio Morel Rodríguez transmite toda su experiencia, mantiene el orden en el fondo, se proyecta con criterio al ataque y las mejores jugadas ofensivas de Independiente surgen desde su banda izquierda. Por otro lado, a Gabriel Vallés le cuesta más proyectarse por su costado y se desordena a la hora de marcar. Tuzzio y Tula debieron auxiliarlo en algunas ocasiones contra Vélez. “No vayas como un loco al ataque”, lo retó el técnico Díaz durante el encuentro de ayer.

Vallés llegó a Independiente en 2010, pero nunca se pudo afianzar como titular dentro del equipo. Tan sólo disputó 25 partidos oficiales y no convirtió goles. Sin embargo y a pesar del repudio de la gente, el mendocino esperó su momento y se ganó un lugar en el equipo. De todas maneras, todavía deberá trabajar mucho para ganarse algunos de los aplausos que recibió su compañero Morel con solamente dos partidos jugados en Independiente.

El torneo recién comienza y los jugadores rojos tendrán que conocerse mejor. Sin embargo, deberán realizar un curso acelerado para que los centros de Mancuello o de Morel puedan ser goles de Farías, para que se repitan esos centros por la banda derecha con Leguizamón o Vallés y para que no sean las linternas o los celulares los encargados de iluminar el juego de Independiente.

 

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