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“Si un entrenador de inferiores tiene buen ojo, detecta un lateral”, comentaba Hugo Ibarra en una nota en la revista El Gráfico en 2008. La falta de laterales ya era un problema para los equipos argentinos. Sobre todo porque los pibes no querían probarse para esa posición. “No les gusta marcar”, se quejaba el ex cuatro de Boca. “Igual, yo no soy el más indicado para hablar porque empecé como volante y, al principio, renegué de la posición”, concluía el “Negro”.

De la misma manera arrancó Pablo Zabaleta su carrera en San Lorenzo. El 26 de septiembre de 2002 San Lorenzo derrotó 5 a 1 a Monagas por la Copa Sudamericana y Zabaleta debutó como mediocampista. En el segundo tiempo, participó de una linda jugada ofensiva, se metió en el área y le cometieron un penal que derivó en el tercer gol de su equipo. Recién al año siguiente y con Néstor Gorosito como técnico se consolidó en la posición de lateral por derecha.

En su carrera convirtió 20 goles en 378 partidos. Sus características son más bien defensivas. En la última temporada en el Manchester City no se soltó mucho al ataque como lo hicieron por el costado izquierdo el búlgaro Aleksandar Kolarov y el francés Gael Clichy. Sin embargo, cuando subió terminó bien la jugada. Generalmente, la pelota les llegó redonda a los volantes y a los delanteros.

Destacarse en un equipo en el que jugaron Sergio agüero, Carlos Tevez, David Silva, Samir Nasri, Yaya Touré, entre otros, es difícil. Por eso, para los hinchas, Zabaleta pasó casi desapercibido dentro de la cancha. En total jugó 18 partidos como titular e ingresó 3 veces desde el banco de suplentes. Durante esos minutos que participó, remató 18 veces al arco y convirtió un solo gol. Estos números marcan que no se destacó en la parte ofensiva. Pero, a su favor juega que el Manchester City fue el conjunto que menos goles recibió en el torneo. Joe Hart fue a buscar solamente 29 veces en 38 fechas la pelota dentro del arco.

Zabaleta debió aprender el oficio de lateral cuando ya era un jugador profesional. Las inferiores de los clubes son un lugar muy importante porque los jugadores se forman como personas y como futbolistas. El trabajo que no se realizó en ese momento luego será más difícil adquirirlo. Ibarra lo sufría en la marca, pero compensaba sus errores defensivos con su buena velocidad. Zabaleta lo sufre en los desbordes ofensivos. Sin embargo, si se apoya en algún compañero que le arrastre marcas, puede lastimar a los rivales.

Sin dudas, los laterales natos sacan ventajas y las demuestran en la cancha. Para que los jugadores se especialicen como marcadores de puntas, los ojos de los entrenadores de inferiores deben estar bien afinados.

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