La sorpresa hace atractivo al fútbol. Sólo por eso es necesaria. Sin ella, el juego se vuelve cerrado y previsible. Esta situación se produce mucho en la actualidad del Fútbol Argentino. En las 14 fechas que se llevan disputadas del Clausura 2012, 14 partidos terminaron sin goles y 29 con el resultado de 1 a 0. Si bien en el torneo anterior los números eran peores, porque a esta altura en total sumaban 58 los encuentros con un gol o menos, la marca no deja de preocupar.

De esta manera, se vuelve fundamental el trabajo de los laterales. Ellos deben sorprender a las defensas con sus subidas por las bandas. Sin embargo, sólo cinco de ellos anotaron algún gol durante este torneo. Los elegidos fueron Pablo Barzola (Argentinos), Nicolás Tagliafico (Banfield), Facundo Roncaglia ( 2 en Boca), Raúl Iberbia (Estudiantes) y Cristian Álvarez (San Martín de San Juan). Además, sólo el jugador del “Pincha” pisó el área en una jugada en movimiento que terminó con el gol. El resto se produjeron por pelota parada o remates desde lejos.

La llegada al fondo de la cancha y los desbordes por los laterales son muy importantes para el ataque porque ponen de costado a las defensas. Pero, en general, lo que más les duele a los defensores es que luego de ese desborde el centro vaya hacia atrás. De esta manera, la pelota queda fuera del alcance del arquero y el mediocampista o delantero que ataca tiene el arco de frente para definir.

Si bien no tuvo la participación de ningún lateral, este tipo de jugada se vio claramente en el comienzo de este campeonato. A los 15 segundos del partido que Boca le ganó a Olimpo 2 a 0, Emiliano Romero, delantero del conjunto bahiense, llegó al fondo y mandó un centro atrás al corazón del área . Allí, Martín Rolle pateó como venía y obligó a una buena atajada de Agustín Orión. Otro ejemplo, lo mostraron los jugadores de Colón en la victoria ante Independiente por 3 a 0. Gabriel Graciani desbordó por la derecha y, mientras todos los defensores del “Rojo” se metían contra su arco, el uruguayo Chevantón estaba solo y le pedía a gritos el pase atrás. Pero, el volante no lo vio y mandó un centro hacia adelante. De todas formas, la fortuna jugó a favor del conjunto “Sabalero” porque después de un rebote la bola le quedó al delantero para convertir el primer tanto del encuentro.

El lateral que realizó una jugada similar a estas fue Fabián Cubero en el partido frente a San Lorenzo. El histórico jugador de Vélez combinó con Héctor Canteros y llegó al fondo por la derecha, luego mandó el centro alto hacia atrás para la llegada de arremetida de Ariel Cabral. Ese gol abrió el partido que los de Liniers triunfarían por 2 a 0 en el Nuevo Gasómetro.

Estos ejemplos muestran que esta es una forma efectiva para abrir los partidos. De todas maneras, en el Fútbol Argentino estas maniobras son escasas y los goles, generalmente, llegan por otra vía.  También es cierto que los laterales primero deben marcar, saber cerrar y cubrir bien su sector. Sin embargo, sería importante que, cuando el juego lo requiera, se animen a subir más al ataque. Sobretodo para que su sorpresa ayude a hacer más atractivo al fútbol.

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